Empresas y derechos humanos

La actividad de las empresas en América Latina, particularmente aquellas dedicadas a la extracción minera y a la producción de energía, constituye uno de los focos de mayor convulsión social y vulneración de los derechos humanos en muchos de los países de la región. Desde el 2011, la comunidad internacional cuenta con un nuevo instrumento para tratar de revertir los efectos negativos de la actividad empresarial: los Principios Rectores de Naciones Unidas sobre Empresas y Derechos Humanos. Nosotros nos hemos propuesto a difundirlos en diferentes países de la región latinoamericana entre diversos actores -empresas, sindicatos, universidades, organizaciones y comunidades-.
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Empresas y derechos humanos

16/07/2013

Nuestra misión

Además de la difusión de los principios rectores, nos hemos propuesto presentar ante Naciones Unidas casos concretos de violaciones a los derechos humanos cometidas por empresas y apoyar a actores locales, en particular comunidades indígenas y campesinas que sufren los embates de la actividad empresarial, en particular minera y producción hidroeléctrica.

Dos casos nos ocupan en la actualidad: 1) las comunidades afrodescendientes que viven en la ribera del río Anchicayá, en Colombia, efactados desde hace más de una década por la destrucción que provocó el desagüe de sedimentos acumulados durante años en un embalse de una planta hidreléctica, que acabo con el río y la subsistencia de las comunidades; 2) las comunidades en la región ixil, en Guatemala, que además de haber sufrido los peores vejámenes durante el conflicto armado interno, ahora sufren la embestida de empresas multinacionales mineras e hidroeléctricas.

Nuestro rol

El rol de la RIDH consiste en trabajar con los actores locales, principalmente líderes y autoridades comunitarias, en una estrategia a través de la cual se informe de manera periódica al Grupo de trabajo de Naciones Unidas sobre empresas y derechos humanos, sobre el desarrollo de las principales amenazas que se vive en torno a la actividad empresarial, particularmente en América Latina.

Asímismo, articular con actores de diferentes países posiciones regionales para ser sometidas a debate en el Foro Mundial sobre empresas y derechos humanos, espacio creado por Naciones Unidas para intercambiar experiencias y buenas prácticas respecto de la obligación del Estado y de las empresas de proteger y respetar, respectivamente, los derechos humanos en el marco de las actividades empresariales.